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Desconocer lo conocido.

Desconocer lo conocido.

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WpMetadataNoticeÚltima publicación dom, abr 19, 2015
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No ficción
El silencio. Un profundo y vasto entorno me rodeaba, en el que mi vista no lograba alcanzar ningún objetivo, nada. Por otro lado, había algo más en aquel inhóspito lugar, algo que me perturbaba: no sólo mi vista estaba obstruida, incluso para mi propio ser; no había suelo bajo mis pies, ni frío o calor en mi piel; no había miedo, tristeza o alegría en mi alma. Nada. Tan solo mi presencia en aquella extraña estancia. Un pensamiento, como un rumor en medio de la más terrorífica oscuridad. Como un cubo de agua fría, todas las sensaciones se derramaron sobre mí: noté cómo el tacto del suave algodón volvía, cómo la áspera caricia de mis amplios vaqueros, y la libertad de mis holgadas zapatillas retornaban a su lugar; la calidez de los rayos de sol en mi piel, y la poderosa y ausente gravedad aplastándome. De repente, una fría explosión invadió mi mano, con un ruido ensordecedor. Asustado, dirigí mi aún torpe visión hacia el lugar, descubriendo una pequeña gota esquivando mi incipiente vello, proveniente de la condensación de una lata de refresco. Pude respirar otra vez. Levanté mi vista, observando un largo paseo con estatuas de antiguos reyes de piedra tallada, dispuestos de manera regular a lo largo de la avenida. Me resultaba familiar. La gente caminaba en sus ajetreadas rutinas, mascullando ruidos sin sentido. Donde yo palpaba ojos, nariz y boca, ellos poseían una emborronada mancha negra, mientras trataba de averiguar quién era yo. Localicé lo que parecía ser mi cartera, que intentó responder el interrogante otorgándome un carné de identidad. La foto se mostraba igual que los transeúntes que me rodeaban, y una difusa palabra se presentaba jocosa, negándose a darme mi ansiada respuesta. Poco a poco las letras comenzaban a revelar algo de claridad. "I...", mientras los caminantes me rodeaban y alzaban sus balbuceos; "s...", el tiempo se acababa mientras todas las humanas sensaciones que poseía desaparecían y la oscuridad nuevamente me envolvía; "m..." estaba solo.
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―¿Entonces todo este maldito tiempo fui un objeto para ti?―Pregunta en un tono muy calmado para la situación. A pesar de eso, se escucha la tristeza, indignación, decepción y enojo en ella. ―¿Siempre fui eso para ti? ¿Un maldito objeto? ―No...―Un enorme nudo se forma en mi garganta.―no lo eres. Ya no. ―Ya no.―Repite con enfado.―Dime ¿De qué trataba la apuesta? ¿Qué ibas a ganar? ¿Un pintalabios? ¿Unos tacones? ¿Un perro? Dime ¿Qué era el premio?―Me mira a los ojos. No puedo decir palabras. Mi garganta está bloqueada y las lágrimas ya salen desbordadas por mis ojos. ―Elliot... ―No puedo creer que hayas sido capaz de mirarme a los ojos todo este tiempo.―Pasa una mano por su cabello con frustración.―No puedo creer que fuiste capaz de decir que estabas enamorada de mí, que me amabas. ―Estoy enamorada de ti y te amo.―Susurro con apenas un hilo de voz. ―¡Por Dios, Ingrid! ¡Deja de mentir! Mi corazón da un vuelco de dolor. Elliot no me llamaba Ingrid, nunca y, mucho menos con ese tono de repugnancia, asco y... odio. ―No miento.―Susurro. ―La verdad,―Me mira de abajo a arriba.―creí que eras diferente, que eras alguien especial. Ahora, veo que me equivoqué. Lo que estoy a punto de decirte, te lo diré desde lo más profundo de mi corazón y con toda sinceridad.―Me mira serio.―No quiero volver a verte en mi vida. Eres lo peor que me ha pasado en la vida. ―Elliot...―Murmuro. ―Espero nunca volver a verte, Ingrid. Te lo digo con la misma sinceridad con la que te dije que te amaba.―Sonríe. Una sonrisa amarga.―Que estúpido fui. Que tengas una buena vida, Bomer. Ojalá pronto consigas con quien follar.―Me mira con asco. Me dejo caer de rodillas al suelo. Se da la media vuelta, abre la puerta de mi departamento y se va. Dejándome ahí, tirada echa un mar de lágrimas y con el corazón destrozado. ¡EN MANTENIMIENTO! 1/08/19

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