Tú me faltas

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WpMetadataReadContenido adultoConcluida sáb, ago 9, 2025
En la vida de todos hay un instante fundamental, tan decisivo, que uno sabe que su vida nunca volverá a ser igual. En la vida de Elizabeth Sandoval, ese momento sucedió la primera vez que vio de cerca a Jair Ponce. Un joven cantante que estaba en la cima de la fama. Sus canciones ocupaban los primeros lugares y comenzaba a ser reconocido en otros países. Seductor nato, poseedor de una personalidad que atraía a las mujeres como moscas a la miel. Aquel era un día importante. No podían ni imaginarse de cuántas maneras iba a ser un día importante. Queda prohibida la reporducción total o parcial de este material por cualquier medio, sin el previo y expreso consentimiento por escrito del autor. Obra registada y protegida por INDAUTOR. Todos los derechos reservados ©
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Flesh nunca fue el tipo de chico que encajaba. Hijo único de una familia alemana adinerada, creció entre lujos que jamás pidió y silencios que nunca supo llenar. En su entorno de apariencias y sonrisas vacías, aprendió pronto a cuestionarlo todo. ¿Eran reales las risas que escuchaba o meros ecos de su apellido? ¿Le querían por quien era... o por lo que valía su apellido en los bancos? Su único refugio eran sus amigos: Siedfrieg, de sonrisa sincera y alma noble, y Gale, impulsivo, valiente y lleno de vida. Con ellos, las noches cobraban sentido. Aquella en particular, entre canciones desafinadas, historias repetidas y risas sinceras, se sintió como un bálsamo. Por un instante, Flesh olvidó su escepticismo y permitió que la calidez humana tocara su alma. Pero el destino es cruel con los momentos felices. Una calle oscura, un asalto inesperado, gritos ahogados... y luego, el vacío. Flesh cayó, no en la muerte, sino en un abismo aún más incierto.

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