Cada Navidad, Juanjo y Martin volvían al mismo pueblo, a las mismas calles, a las mismas luces que habían visto crecer su amistad desde niños. Para todos, eran inseparables. Para ellos... también, aunque nunca se atrevieran a preguntarse por qué. A veces, bastaba un roce accidental, una mirada que duraba un segundo más de lo normal, o el simple hecho de caminar juntos bajo la nieve para sentir que algo se movía bajo la superficie. Algo que ninguno nombraba. Algo que ambos evitaban. Pero aquel año, el invierno llegó distinto. Más frío, más silencioso. Un invierno que no les permitiría esconderse como siempre. Porque hay momentos y personas que obligan a la verdad a salir a la luz. Y esa Navidad, sin saberlo, Juanjo y Martin estaban a punto de cruzar una línea que llevaba años esperándolos.
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