-¡Vete a la mierda! -gritó, furiosa e irónica, algo impropio de una joven como ella.
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-¿Eso es lo que quieres? Porque lo hago con gusto -replicó el hombre, con rabia en cada sílaba, su expresión ya conocida por muchos. Era como la de un animal acorralado por otros más grandes, pero el pobre tonto creía que podía con todos.
Ya no era ni la sombra del hombre del que ella se había enamorado perdidamente. No era ni una mínima parte de aquellos momentos rosas, entre dos almas encontrándose tras tantas vidas perdidas. No quedaba ni la ceniza de aquellos ojos cansados pero brillantes al verla. Ahora sus ojos seguían cansados, pero ya no había ni un rastro de luz en ellos.
-¿Qué esperas? -la joven, todavía furiosa, arrojó a sus pies mil y un objetos que habían sido testigos inanimados de su historia-. Lárgate. Ya no voy a rogarte, ya no voy a llorarte. Solo desaparece de mi vida -su visión comenzó a fallar, no por falta de sus lentes, sino por las lágrimas que se acumulaban, saladas, suplicando salir de esos hermosos ojos marrones que tanto habían inspirado al hombre.
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-¿Qué nos pasó? -se atrevió a preguntar, desdichada, con una mirada penetrante que intentaba escarbar en esos ojos esmeralda que tanto adoraba.
-No lo sé... -respondió él, con la expresión de un perro abandonado.
-Mientes... -dijo ella, frunciendo el ceño, indignada por la respuesta.
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Plis no me funen. Al menos no tanto.
A los que quieran leer esto se les agradece, aprecia y quiere, los que comenten en serio los voy a llevar en mi corazón, voten si les parece, nos vemos.
chauuuu
Y una vez más quise ver esos ojos ambarinos, profundos y al mismo tiempo frios.
Quise sumergirme en sus profundidades, sin el más minimo recato o miedo a perderme.
Quise ver una vez más esa estoica mirada, que por alguna razón me fascinaba... Quise saber, el por qué mi cuerpo temblaba, por qué mi respiración se acortaba, por qué no podia articular palabra coherente, cuando el me miraba; no podia entendía como alguien podia descontrolarme de esta manera.
Con solo mirarme me sentia desnuda, sentía su escrutinio hasta lo más profundo de mi alma; me sentía vulnerable frente a él y aun asi me parecía fascinante.
Tal vez estaba loca, nunca supe de alguien que le gustara sentirse asi de intimidada pero, por alguna razon a mi si.
Sus ojos dorados revoloteaban en mi mente dia y noche, eran mi obsesión. Odiaba pensar que su mirada, mi mirada ¡mia..! Mirara a otra que no fuese yo, anhelaba toda su atención en mi.
Queria que con esa mirada tan suya, me recorriera de pié a cabeza, que me desnudara, que me deseara; que me hiciera el amor. Con solo su mirada me excitaba, me mojaba, me calentaba al punto de ebullición; despertanado en mi los mas pervertidos y erotico pensamiento e instintos que jamas habia tenido...
Era curioso que con solo una mirada despertara cada sentido, cada perte de mi cuerpo; y solo él, el hombre de mirada ambarina, dorada como el sol, profunda y al mismo tiempo fría, me hacia sentir asi....