Lazos Indisolubles
Siempre lo he tenido todo. Desde que tengo memoria, mi padre me enseñó que los Rivas nunca pedimos permiso, nunca rogamos, nunca esperamos. Nos enseñó que el mundo es nuestro si tenemos el valor de extender la mano y tomarlo.
"El lema de la familia es simple", solía decirme con una sonrisa fría:
- "¿Te gusta? Tómalo, sin importar el precio."
Y yo lo hice.
Aprendí a mirar sin pedir perdón. A desear sin remordimientos. A tomar sin mirar atrás.
Porque así es como se forjan los nombres que el mundo no olvida... con fuego, con ambición, con sangre si es necesario.
Así soy.
Si lo quiero, es mío. Y si alguien se interpone, simplemente dejo de verlos como personas y los convierto en obstáculos.
Pero hay algo para lo que mi querido padre nunca me preparó...
¿Qué se supone que debo hacer cuando no quiero una sola cosa?
¿Qué pasa cuando me gustan dos... o tres?
Personas.