En Candyland, Chester siempre ha sido solo bromas y caos. Mandy, orden y control. Molestarse es parte de su rutina. Sentir no lo es. Pero detrás de cada risa hay un acto, y detrás del bufón, una máscara. Cuando las bromas empiecen a doler y fingir ya no sea suficiente, Chester tendrá que decidir si seguir actuando... o quitarse la máscara y aceptar que algunas verdades no se pueden esconder para siempre. (Las imágenes que use no son de mi autoría, así que créditos a sus respectivos autores).
More details