Esta es la historia de Steven y Carlos, dos chicos que, desde sus primeros años de colegio, compartieron una conexión única, aunque al principio solo a través de miradas lejanas y encuentros fortuitos. Desde que Steven vio a Carlos por primera vez, algo en él despertó, algo que al principio no comprendía, pero que con el tiempo se convertiría en uno de los lazos más importantes de su vida. La historia comienza en un colegio lleno de pasillos donde, aunque no intercambiaban palabras, ambos chicos sabían de la existencia del otro, cruzando miradas en el receso o en los pasillos, y compartiendo pequeños gestos llenos de nerviosismo y curiosidad.
Asher pensaba que tenía una vida perfecta. Era el mejor en su equipo de hockey, tenía las mejores notas en la universidad y un grupo de amigos que parecían serle fiel.
Pero cuando conoce a Skye, la hermana de uno de sus mejores amigos cree que la chica está loca. Tiene una actitud tan dura que es difícil de romper y suele irritarlo todo el tiempo desde que se ha mudado a vivir con su hermano y él.
Y cuando los chicos del equipo le proponen que no conseguiría conquistar a alguien como Skye, lo ve como un reto que está dispuesto a jugar, una apuesta para conquistar el corazón de alguien como Skye es suficiente para que Asher acepte, pues es demasiado competitivo y no está dispuesto a perder su puesto en el equipo de hockey y pasarse el resto del año en la banca como le han apostado.
Sin embargo, a medida que conoce a Skye, Asher se da cuenta que la chica es todo lo contrario a lo que le ha tratado de demostrar, conquistarla no parece tan complicado como pensaba y el corazón de ella no parece ser el único en juego.