Me gusta ser tu esclavo Parte 2

Me gusta ser tu esclavo Parte 2

  • WpView
    Reads 110
  • WpVote
    Votes 39
  • WpPart
    Parts 41
WpMetadataReadMatureOngoing
WpMetadataNoticeLast published Wed, Aug 6, 2025
WpInfo
Fiction
Action and Thriller
El demonio está fastidiado de que otra vez le pidan cosechar almas, peor aún si lo hacen con un tono tan exigente. Es divertido arrebatar almas por todo el universo para meterlas en otros recipientes, pero se lo piden tan seguido que ya es tedioso. Podría ignorarlos, sin embargo prefiere aprisionar un montón de diablillos entre sus garras. Se sacuden asustados y confundidos, pero al notar que no los ha devorado ni los dejar ir, comprenden. Se lanzan los unos contra los otros devorando y huyendo, atacando o tramando. La pequeña matanza se consume hasta que quedan 11 demonios, muy enojados e intoxicados con sus pequeñas victorias. No les da tiempo de nada y los arrastra hacía los recipientes que esos mortales le han preparado. Los demonios caen en la tierra desgarrando almas agonizantes, sellos y barreras son quebrantados con el poder bruto del éter. La carne es poseída por entes que desafían las reglas de la materia y se lanzan contra los hechiceros que le invocaron. Él demonio roba almas se entretiene con la matanza, durará poco, esos demonios no son cuidadosos con sus marionetas. Le divierte, pero de hacerlo muy seguido, los mortales ya no le llamarían, solo quiere que lo dejen en paz un rato y espera que lo entiendan. Pese a lo entretenido que es ver a demonios desgarrar carne viva y devorar almas directo del envase, sus gustos son más refinados. Le gustan más la melancolía, la tristeza, la desesperación; la siempre elusiva y engañosa esperanza. Solo demonios jóvenes y aferrados a la vida le dan esos manjares. Al otro lado del mundo tiene un espectáculo más rico que la vulgar lucha por el poder. Son 6 demonios que llevó hace poco a ese mundo, un aguafiestas les impidió enloquecer, pero el resultado ha sido muy interesante. La revolucion que provocan es una exquisitez que alimenta a este demonio con la esperanza y la desilusión de uno u otro bando. Los saluda desde el epíreo para agradecer por su sustento, pero están muy ocupados.
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • Como no soy exitosa, haré lo que haga falta
  • • Cura De Un Anhelo • | Tododeku
  • Infieles "Two-Shot"
  • Choque de los tres Heroes
  • 𝐀𝐍𝐀𝐓𝐇𝐄𝐌𝐀-𝐆𝐎𝐉𝐎 & 𝐒𝐔𝐆𝐔𝐑𝐔.
  • Lazos bajo presión(shigadeku)
  • Mirror -BNHΛ
  • My Demons [Boku No Hero Academia]

Años han pasado tras la graduación de la preparatoria Haramaku, cuando Tomoko Kuroki se despidió de las amistades que pudo hacer a pesar de sus deficiencias como persona. Quizás nunca estará conciente de las profundas marcas que dejó en la gente a su paso y no se detenga a pensar en la cantidad de amigas y conocidas que tiene registradas en su celular. Ni siquiera repara en los constantes mensajes y llamadas que le hacen sentir acompañada en todo momento. Saca la última prenda húmeda de la lavadora y echa otro tanto de ropa mientras sonrie recordando a la niña tonta que soñaba con ser traficante de armas y la compara con la adolescente idiota que quería ser escritora. A estas alturas de su vida, la niña parece haber tenido mas exito y sin siquiera proponérselo. Mira a su pequeño hijo jugando a la casita con su prima, a veces siente que se burlan de ella y su marido, pero solo son unas crias, sigue con la ropa y un mensaje le llega al celular, es Masaki. "Mi amorcito me dió un paquete de chocolates, pero parece que es mucho para nosotras dos, nos vemos hoy para repartirlo." A Tomoko le hacen gracia las claves de su amiga, pues considera que si alguien monitorea sus conversaciones, sin duda ya habria descubierto un patron facil de seguir. "¿Donde siempre?" "Si" "Bien, llevaré a los niños" La mujer guarda su celular y se apresura a colgar la ropa, ignora a los niños discutiendo por algo, aun no se merecen un regaño. Cuelga la ropa en el balcón posando para su acosadora, aunque quizas no esté a esta hora. Se quita el mandil, recoge su pelo y toma el monedero. -¡Niños, nos vamos a la calle! Las crías dejan sus gritos y corren tras Tomoko con actitud feliz y obediente. Podría arreglarse un poco mas, pero considera que esta pinta de ama de casa desobligada es apropiada para no levantar sospechas. Una sonrisa infantil se le escapa al pensar que se siente como una espía o algo así, aprovechará la vuelta para comprar viveres y desinfect

More details
WpActionLinkContent Guidelines