-"No estás siendo mejor que tus antecesores con tus acciones, se que estás consciente de eso" -Dice, su mano está sosteniendo su mejilla, su codo reposando en la madera oscura de la silla-
-"Papi, eres el peor indicado para decir eso, te casaste con tu sobrina después de secuestrarla y obligarla a estar aquí" -una sonrisa mezclada con una risa sale de mis labios cuando digo esas palabras-
-"Si, y tu punto es?" -dice, la esquina izquierda de su boca sube, no puede tener rabia con ella, es su hija por Dios, si en algo sirvieron los mortales y su famoso "Sigmun Freud" fue al decir la preferencia que tienen los hombres con sus hijas
-"Solo deja a tu princesa ser feliz"
-me acerco a él, su mano toma mi mano, soy una mujer grande, mido 1.75 cm lo cual, es alto para la media en mujeres-
-su mirada va a mis ojos, ahora con un semblante más serio, pero no más frío, nunca es frío conmigo, no se lo permitiría nunca, luego, sus ojos bajan a mi mano, su dedo pulgar acaricia el dorso de esta-
-"Si esto es lo que quieres..."
-dice, lleva mi mano a su rostro, besa el dorso de mi mano*
Él es el único peligro presente cuando está cerca .
Ella es su tentación.
Él es un indiscutible error .
El señor de la oscuridad en Nueva York , el único que puede mostrarte que es el temor con tan solo una mirada .
Nadie nunca a logrado domar su corazón tan negro como la misma noche , él no tiene ningún tipo de remordimiento por nadie , no le importa nadie con tal de seguir en el poder .
Hasta que llega ella .
Que lo hace cambiar no tan solo de idea sino que lo hace mirar más allá de la lujuria .
Inicio de publicación 29_9_2024