¿Sabes qué se siente despertar todos los días con la hermosa sensación de que has muerto? ¿Sí? Piénsatelo dos veces, estás equivocado. Los ángeles no mueren; tú, toda tu familia, la gente a tu alrededor vive, mira al cielo desde su nacimiento y lo alcanza; yo no pertenezco a ésta hermosa casta, él tampoco, sólo somos dos fenómenos entre mundanos, reconociéndonos por ese mismo olor a frío que nos impregna, por que venimos de abajo, de esa oscuridad tan fría que quema.
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