¿Este mundo verdaderamente está regido por fuerzas superiores? O somos nosotros los que nos subyugamos ante estos seres culpando su divinidad en la intervención de la causalidad. En un lugar lo suficientemente desconocido, lo divino se sirve en platos de oro y las plegarias se ahogan en vino tinto. Donde un hombre desafía a los cielos devorando la pureza, bocado a bocado, mientras los ángeles lloran y las campanas doblan. ¿Qué deparará al guía de la humanidad?Alle Rechte vorbehalten