Después de cierto tiempo transcurrido, experiencias vividas, momentos recordados, palabras dichas, pensamientos obvios, actos realizados, lugares inolvidables, personas pasajeras, amigos verdaderos, frecuencias de tiempo que preferiblemente se querrían olvidar, seres existentes ignorados por estigmas, miradas perdidas hacia un rumbo fijo; y a su vez, miradas fijas hacia un rumbo perdido, competición para llegar a un objetivo innecesario, llanto iniciado por un sentimiento verdadero que poco a poco fue tergiversado hasta perderse en un sin número de fantasías, sueños, o imaginaciones, y ahora este anhelo que produjo la lágrima es ignorado o perdido, en una mente que raramente recuerda lo anterior mencionado, esto debido a estar viviendo la realidad que nos han creado mediante el tiempo y los medios de comunicación.
Ahora recuerda, todo esto es un sueño, no es tu sueño, no es tu vida, no eres tú, pero tampoco soy yo, ni ella, ni él, ni nosotros, ni nada, somos seres que no estamos aquí, pero sí estamos en aquel lugar que no hemos visto, pero que recordamos a diario, con particularidades tan mínimas, pero a su vez tan relevantes.
Etienne Sublime
Hay momentos en la vida que no se sienten como casualidad.
Instantes tan precisos, tan improbables, que desafían toda lógica.
Como si alguien -o algo- los hubiera escrito mucho antes de que ocurrieran.
A veces, basta una chispa.
Un cruce de miradas.
Una luz en el cielo que no debería estar allí.
Sofía nunca creyó en el destino.
Mateo nunca confió en los recuerdos.
Pero aquella noche, cuando el cielo se quebró y una línea de fuego atravesó las nubes, algo dentro de ellos cambió.
Como si una puerta se hubiera abierto en algún rincón del universo... o de su memoria.
No fue amor a primera vista.
Fue algo más extraño. Más antiguo.
Como si sus almas se hubieran reconocido en silencio, incluso antes de que sus voces se cruzaran.
Y desde entonces, nada volvió a ser normal.
Porque no todos los encuentros son nuevos.
Algunos son solo reencuentros...
de vidas que no recordamos,
de promesas que aún nos siguen,
de verdades que siempre han estado allí,
esperando a ser recordadas.
Y la luz...
la luz nunca miente.