Invierno desconocido

Invierno desconocido

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WpMetadataNoticeLast published Tue, Dec 17, 2024
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Fiction
Action and Thriller
De pequeña la arqueología me pareció una estupidez ahora era todo lo contrario. Tenía el afán de lograr mi propio descubrimiento y ser reconocida como papá. La emoción me nublo lo vista sin pensar en todo lo que podía ocurrir durante el viaje. La terquedad venía incluida en mi cuando llegué al mundo y nunca tomé los consejos de mis parientes cercanos. Quería hacer las cosas a mi manera pero ¿que me esperaba? ¿Armas? ¿tormentas? ¿caras nuevas? ¿amor o querer? ¿sangre y sangre? "La aventura me aguarda" esa frase me respalda y de ahí sale mi valentía. Soy Lana Walsh, he aquí mi vivencia y no una típica historia de romance ni un repetitivo cliché ¿o si? Y una cosa más, no se dejen engañar, la nieve es oscura . . .
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#214
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Cautelosa, así es como solían describirme, una mujer recelosa pero decidida, con una visión clara de lo que quería. No desperdiciaba mi tiempo en cosas inciertas; la mujer que nunca se dejaba llevar por impulsos, la que sabía cuándo hablar y cuándo dejar que el silencio gobernara. Estas fueron las frases con las que a menudo me elogiaban, asegurando que eran cualidades excelentes, pero yo lo llamaba de otra manera. Cobarde, sí, esa definitivamente era una palabra perfecta para describirme. Tenía un pacto no escrito con la rutina, y la monotonía era mi fiel compañera. Porque la emoción, señores, no es una chispa inofensiva; es un sendero de gasolina esperando la llama que lo encienda todo. Y el fuego... lo odio. Lo temo. Porque ya lo sentí en la piel. Ya bailé al compás de sus lenguas abrasadoras, y cuando terminó, me dejó hecha cenizas. Y ¿saben qué? Fui una estúpida. Pensé que vivir en la seguridad de lo predecible me salvaría. Que si mantenía el ritmo lento y apagado, las llamas no volverían a alcanzarme. Qué ingenua. Lo que nadie te dice es que la rutina es un bosque seco, acumulando suspiros sin pasión, y el aburrimiento, un polvorín esperando una chispa minúscula para devorarlo todo. Y así fue. Evitando el fuego, caminé directo al infierno. Qué irónica es la vida; evitaba el fuego y terminé encontrándome cara a cara con el mismísimo infierno.

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