Lucía Agüero, una joven de 19 años, es extrovertida, inteligente y tiene una pasión por la moda. Aunque es completamente capaz de llevar una vida normal, hay algo que la hace diferente: tiene autismo, pero en su caso, no es una condición avanzada. A veces se siente fuera de lugar en las interacciones sociales y le cuesta un poco adaptarse a ciertas situaciones, pero se las arregla para vivir una vida plena, especialmente porque tiene una gran red de apoyo.
Lucía se siente cómoda con su estilo personal: viste ropa masculina porque la hace sentir más a gusto consigo misma, un reflejo de su autenticidad. A pesar de esto, siempre ha sentido que no encajaba completamente en los círculos sociales, por lo que a menudo prefiere la soledad o interactuar solo con personas que realmente la entienden.
Un día, Lucía asiste a un concierto de Ángela Leiva, una cantante de 21 años que siempre ha admirado. Ángela es carismática, extrovertida y con una personalidad encantadora, pero también guarda ciertas inseguridades detrás de su fama. Cuando Ángela ve a Lucía entre la multitud, algo en su actitud tranquila y decidida la atrae. Lucía, por su parte, se siente nerviosa y torpe, pero algo en Ángela la hace sentir segura. Es la primera vez que alguien la ve por lo que es sin tratar de cambiarla o entenderla de manera superficial.
A medida que ambas se van conociendo, Ángela empieza a enamorarse de Lucía. Se siente cautivada por su sinceridad, su forma única de ver el mundo y su confianza al ser quien es, sin importar lo que otros piensen. Lucía, aunque siente una conexión con Ángela, lucha con su incapacidad para expresar sus emociones de manera convencional, lo que la hace dudar de su capacidad para mantener una relación.
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