Obsecion Letal.

Obsecion Letal.

  • WpView
    Reads 10,771
  • WpVote
    Votes 323
  • WpPart
    Parts 27
WpMetadataReadMatureComplete Sun, Dec 22, 2024
- Primero quiero que veas algo bonito -no respondí; simplemente me dejé llevar hasta quedar frente a un espejo grande. Al mirar mi reflejo, mis ojos se abrieron desmesuradamente y mis manos cubrieron mi boca al ver mi cuerpo cubierto de chupones y moretones. - ¿Qué me hiciste? -pregunté mientras las lágrimas comenzaban a acumularse nuevamente en mis ojos. - He marcado todo lo que es mío. Hermoso, ¿no crees? -susurró en mi oído. Asentí levemente, como si eso fuera la única forma de sobrevivir a su presencia opresiva. Él me giró suavemente y levantó mi mentón con su dedo. La violencia y el abuso son realidades desgarradoras que será el pan de Spencer . El secuestro, motivado por una obsesión patológica, dejará cicatrices profundas, tanto físicas como emocionales. El maltrato infligido por un psicópata no solo causa daño mental inmediato, sino que puede dar lugar a enfermedades mentales a largo plazo. ¿Te atreves a leer está historia?
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • El Peso De Mi Obsesión
  • Divorciada y secuestrada
  • Inocente: Sobrevivir, para vivir ©
  • No más ✔ [sin editar]
  • Hospital Psiquiátrico
  • 🌪️-FINELINE.
  • Mi nombre es Israel y soy un adicto

Desesperada, me escondo en uno de los cuartos de la casa. Trato de poner el seguro, pero mis manos tiemblan tanto que no puedo. Como una bestia, Carlos irrumpe en la habitación, pateando la puerta. Sus ojos, normalmente cálidos y azules, están cegados por la rabia. No puedo reconocerlo. -¿Pensaste que podías escapar? -pregunta mientras sus pasos resuenan en la habitación. Se acerca más a mí, y yo retrocedo. -Basta, cálmate, ¿sí? No soy Ana. Él me toma de la mejilla bruscamente, poniendo mucha fuerza. -Me lastimas -digo gimiendo de dolor, haciendo muecas mientras mis manos pequeñas tratan de zafar su agarre, pero no puedo. -¿Y vos creés que a mí no me duele? Ver cómo le prestás atención a alguien más. -Basta -miro alrededor, buscando desesperadamente una salida, sin querer cruzar mis ojos con los suyos. Tengo miedo. -Te amo... -sus ojos me miran con deseo y locura que me asusta. Su agarre se vuelve más fuerte, su respiración más pesada. -Carlos, por favor, calmate -intento razonar, mis palabras temblorosas. -No voy a perderte. - Susurra amenazante.

More details
WpActionLinkContent Guidelines