Alice Caldwell siempre soñó con ingresar a Boston College, y después de años de esfuerzo y dedicación, finalmente lo logró. Desde pequeña, esta universidad había sido su fascinación. Pasaba tardes enteras investigando sobre ella, imaginando cómo sería estudiar en sus aulas, y ahora, por fin, estaba allí. Era su oportunidad, su sueño hecho realidad. Nada podría arruinarlo... o eso pensaba.
Todo cambió el día que conoció a Ryan Ashford, uno de los mejores amigos de su compañera de habitación. Ryan tenía todas las características que Alice detestaba, ya que el era arrogante, engreído y un tanto impredecible. Desde el primer momento, él se convirtió en su mayor fuente de frustración. Sin embargo, Alice estaba convencida de que, por mucho que no lo soportara, su vida universitaria seguiría siendo perfecta. Se equivocaba.
Una noche, después de quedarse hasta tarde estudiando en la biblioteca, Alice se dirigió a la salida. Al pasar cerca de una de las aulas de debate, escuchó unos ruidos extraños que le despertaron la curiosidad. Se acercó sigilosamente, y al abrir la puerta, le vio: Ryan estaba allí, besándose con la profesora sustituta, sin el menor remordimiento, como si nada fuera importante.
El mundo de Alice se detuvo por un momento. No podía creer lo que acababa de presenciar. Ese acto de descaro, sumado a la arrogancia de Ryan, solo hizo crecer su desdén hacia él. Lo que había comenzado como una simple incomodidad ahora se convertía en algo mucho más personal. Y aunque ella no lo sabía aún, ese inesperado encuentro marcaría el comienzo de una relación que ninguno de los dos había planeado, ni mucho menos deseado.
Amar durante toda tu adolescencia a alguien prohibida que jamás te corresponderá llega a desgastar por dentro. Cualquiera creería que enamorarte de tu maestra es un error, y hasta cierto punto lo es. Error que Enith cometió por Jade.
Resignada por no poder hacer nada al respecto, abandona la ciudad en la que conoció a su amor imposible para empezar a estudiar medicina en la universidad más prestigiosa del país. Diez años después, cuando la monotonía conformista se había adueñado de su vida, cuando al fin la que fue su profesora había desaparecido de sus pensamientos, la volvería a encontrar en el hospital donde trabaja. Tal y como una mala broma.