"Mantiene la nostalgia resguardada, al igual que ambas manos dentro de los bolsillos de su pantalón de tela, con su cuerpo siempre ligeramente encogido porque Minho no lo sobrepasa en estatura a medida que todos los años transcurren. Todavía recuerda tiernamente que desde pequeños prometió alcanzarlo. Y mientras caminan por aquel largo pasillo, bromea y se permite codear a quien resulta su mejor amigo, con la mente en blanco y la garganta seca de palabras..."