Detrás de aquellas viejas puertas, donde los susurros no perturbaran la paciencia de los ancianos, se contaba una leyenda acerca de un lago cuya entrada o paradero era desconocido, los niños en un hilo de voz contaban a cerca de un lugar de mística belleza. Un lugar de descanso para las estrellas que morían, un sitio de conexión entre el cuerpo y el alma, entre lo tangible y lo abstracto, entre la materia y el espíritu. La leyenda cuenta sobre un lago que concedía un deseo a cambio de un costoso precio, precio que pagó un rey por su corona, una madre por su hijo, un ojo por un ojo, un diente por un diente, un alma por otra. En el valle de los susurros, lugar donde está construido el orfanato donde nació dicha leyenda, alberga una hermosa historia de amor que aún, hoy en día, es la musa de bardos y poetas.
Mi nombre es Evelyn y esta, querido lector, es mi historia de amor.
Antes de emerger del lago, solo recuerdo el cielo azul tan pacífico... y luego, la oscuridad. No sé cómo llegué aquí ni quién era antes, solo mi nombre y una certeza: alguna vez fui feliz. Pero este mundo que me rodea -tan vasto, mágico y extraño- no es mi hogar.
Despierto en una tierra dividida por lagos encantados, reinos enfrentados y criaturas míticas, me doy cuenta de que algo en mí no encaja, no pertenezco a este lugar.
En medio de guerras que amenazan con destruirlo todo, profecías olvidadas y pasiones que renacen del pasado, descubrir quién soy podría salvar o condenar este reino... y a quienes querré en esta travesía.