- ¡Dios! Suéltame no soy tu mejor guerrera - me queje en voz alta tratando de bajar una de las últimas cajas de mi mudanza.
- Hey preciosa ¿Necesitas ayuda? - me gire sobre mi hombro mirando atentamente al cholo que sonreí feliz al tener una buena toma de mi trasero.
Así es como comenzó mi historia con Spooky.
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