
Cierras los ojos para visualizar una realidad más acorde a la tuya. Sin embargo, no más lejos de ella, das con que aquello en lo que otros ven rareza, no es más que otra manera que abarca la inteligencia para procesar y expresarse. Vuelves a cerrar los ojos cogiendo tanto aire como puedas. Y en esta ocasión sientes libertad de ser, en lugar de la inseguridad que flota en forma de residuo desde las mentes de quienes detienen su crecimiento personal limitándolo a conocer diferentes puntos de perspectiva.All Rights Reserved
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