Siempre pensé que las redes sociales eran el lugar más seguro para escapar. Una manera de compartir fragmentos inofensivos de mi vida, de sentirme cerca de aquellos que decían ser mis amigos. Fue por eso que creé el grupo aquella noche, un espacio privado donde los cinco podríamos hablar sin pretensiones.
Todo comenzó como siempre: bromas, anécdotas, planes que sabíamos que nunca cumpliríamos. Pero a las pocas semanas, el grupo dejó de ser solo nuestro.
Al principio fue sutil: mensajes eliminados antes de que alguien los leyera, notificaciones que llegaban en horas en las que ninguno debería estar despierto. Pensé que era un error de la aplicación, hasta que una noche vi mi nombre desaparecer de la lista de miembros.
No le di demasiada importancia. Entré de nuevo al grupo con facilidad. Pero al hacerlo, había un sexto integrante: "Sin Nombre."
No respondía a nuestras preguntas ni a nuestras demandas para que se identificara. Sin embargo, dejaba mensajes que no podíamos ignorar. El primero llegó con una foto borrosa: alguien en un callejón oscuro, cubierto por una sombra, observando. Pensé que era una broma, pero el mensaje que la acompañaba me hizo cerrar el chat de golpe:
"Adivinen quién será el siguiente."
Después, las fotos se volvieron personales. Lugares que frecuentábamos, detalles que nadie más debería saber. Y entonces llegó la primera imagen que nos cambió a todos: uno de mis amigos, con los ojos vacíos y el cuerpo tendido en un charco de sangre.
La paranoia nos invadió. Intentamos cerrar el grupo, bloquear al "Sin Nombre," pero el chat parecía tener vida propia. No había forma de detenerlo. Y peor aún: los mensajes no solo nos perseguían en Instagram. De alguna manera, estaban en todos lados.
Cada noche, el "Sin Nombre" nos hacía jugar su retorcido juego: adivinanzas, desafíos, decisiones imposibles. El precio del error era claro, y cada pista nos obligaba a enfrentarnos a cosas que preferíamos olvidar.
Un año y tres meses, ese es el tiempo que ha pasado desde que Ander desapareció de la vida de Emma sin una explicación. Dejándola con un corazón roto y muchas preguntas sin respuesta.
Ahora, en su segundo año de universidad, Emma siente que finalmente está avanzando. Un nuevo trabajo, nuevas amistades... incluso la posibilidad de volver a enamorarse.
Pero el pasado no se olvida tan fácil.
Cuando Ander reaparece, con la misma fuerza arrolladora que la hizo enamorarse de él, todo lo que Emma creía haber dejado atrás comienza a desmoronarse. Él ha vuelto con respuestas, con la verdad que ella siempre buscó. Pero después de tanto tiempo... ¿Emma estará dispuesta a escuchar?
🏆#2 Novela Juvenil 14/08/2025
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