Se sentía sola, muy sola. Sin nadie a su lado. Lo que iba a ser una vida maravillosa junto a sus seres queridos se convirtió en una pesadilla.
Sólo le quedaba una opción:
Saltar.
No suelo poner las cosas en palabras. Siempre he sido más de guardármelo todo, de dejar que se acumule hasta que no queda espacio. Pero hay algo en esto -en lo que pasó- que no me deja tranquilo. No es para alguien más, no es un gran relato. Es solo algo que necesito soltar, aunque sea a pedazos.