Martin tiene diecisiete años, una guitarra heredada, y un sueño que su padre no entiende. Una discusión, un bote, y el mar lo empuja lejos... justo hasta él.
Juanjo no buscaba a nadie. Solo quería bucear en silencio y olvidar por un rato el mundo.
Pero a veces el mar trae cosas que uno no sabía que necesitaba. Y no siempre estar a la deriva significa estar perdido.
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