>Algo que tenía en borradores: -¡Eres imposible, Jade! ¡Siempre tienes que tener la última palabra! -gritó Tori, con el rostro enrojecido por la furia. -¿Y tú qué esperabas? ¿Que me quedara callada como una tonta? -respondió Jade, con los ojos fríos y la mandíbula apretada. La discusión había escalado más de lo normal. Celos, inseguridades, diferencias. Todo había explotado en apenas unos minutos. Sin decir nada más, Jade se marchó, dejando a Tori sola entre lágrimas y rabia. Esa noche, en su habitación, Tori lanzó una almohada contra la pared. -¡Ugh! ¿Por qué no puede ser más... más dulce? Más comprensiva, más... ¡todo lo contrario a como es! -murmuró, cayendo rendida sobre la cama. Suspiró y cerró los ojos, frustrada. -Sería mejor si Jade tuviera una personalidad totalmente opuesta. Tal vez así... tal vez así sí podríamos funcionar...
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