Te escribo desde el filo de la noche,
donde la soledad se desviste sin pudor.
En cada palabra, dejo un rastro de mí,
como quien abandona migajas
para un amor que nunca llegará.
Mi cuerpo es un mapa de distancias,
cicatrices de abrazos que no fueron,
de labios que murieron sin pronunciarme.
Y aún así, espero,
como quien busca estrellas
en cielos vacíos de promesas.
Si alguna vez tus manos recuerdan mi sombra,
encuéntrame en esta herida que nunca cerró,
porque en tu abrazo, amor,
descansan los poemas que no supe escribir.
Te quiero.
Te lo dejo escrito aquí, para que sea eterno.
Aunque tu jamás lo sepas.
"El Eco de Mis Desvelos" resuena entre noches sin descanso, pensamientos que no encuentran paz y no buscan ser perfectos, si no verdaderos. Cada poema es un susurro del alma, un reflejo de heridas, sueños, cicatrices y emociones que golpean como un latido inesperado.