Las voces en mi cabeza y la constante perdida de oxígeno me consumía poco a poco, las heridas, el dolor que experimentaba día a día, me quemaba lentamente, hasta que el invierno llego y con la llegada del placentero aire helado llegó el, con sus ojos azules apagó el fuego que transmitía mi mundo y el dolor lo convirtió en cenizas, para así envolverme en mi propia historia de amor...en lo que todos los días anhelaba... pero a veces las marcas son tan profundas y el fuego tan hiriente que el hielo no puede soportar.
Podría perderlo todo, podría volverme loca, podría ser aquella maniaca en busca de un amor que me ha llevado y me ha sometido al límite de la locura, este, este latido mortífero que ha carcomido tanto tiempo hoy, precisamente hoy se volverá algo Inefable...