Viajar en el tiempo cincuenta años al futuro jamás estuvo en mis planes.
No queda nada de lo que alguna vez fue mi hogar.
A veces, miro al cielo, ya que es el único sitio que aún me resulta familiar.
Generalmente, el corazón y la cabeza se pelean por tomar una decisión.
Pero esta vez, mi corazón anhela dos cosas diferentes, y me sigo preguntando cuál debo elegir.
Aunque la respuesta se sienta tan lejana como el tiempo mismo.
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