«Y los echarán en el horno de fuego;
allí será el lloro y el crujir de dientes» ── Mateo, 13:42.
[...]
Kenza siempre ha creído que el sacramento de la Confesión es el más hipócrita de todos.
Por ello, cuando oye más de lo que debe en la Iglesia de su ciudad, decide que va a
desentrañar todos los secretos que se esconden tras la figura del Padre confesor del lugar.
Lo que no es capaz siquiera de imaginar, es que al hacerlo se inmiscuirá en su propio
Infierno personal, uno que no perdona en la magnitud del castigo: el de su propia mente.
Antes de leer lo que sigue, debo advertirte: lo que veas aquí puede cambiar tu forma de
pensar. Hacerlo queda, entonces, bajo tu propia responsabilidad. Y recuerda: CARPE DIEM,
queridísimo lector.
All Rights Reserved