Ryusei y Sae parecían tener el matrimonio perfecto junto a su hijo, Charles.
Pero detrás de esa imagen, el humo lo estaba destruyendo todo.
Sae era adicto a los cigarrillos, y Ryusei nunca tuvo problema... hasta que comenzó a afectar la salud de su hijo.
-"Le hace mal"- insistía Ryusei.
-"Dejará de afectarle cuando se acostumbre"- respondía Sae.
Las diferencias crecieron.
El amor no fue suficiente.
Y el divorcio fue inevitable.
Ahora, con un pasado roto y un niño en medio, solo queda una pregunta:
¿Podrán reconstruir lo que el humo destruyó?
All Rights Reserved