-{Siempre se dice que uno vuelve donde más ha amado. Katherine no era la excepción de tal dicho. Volver a casa, junto a su padre, donde sin darse cuenta revolucionará la vida de cierto rubio de ojos dorados. Siendo un rayo de luz, ese que uno siente y adora al estar dentro de una cueva oscura y solitaria, Katy será esa luz, su luz.}-
''Nadie nunca supo plantar flores en un corazón tan árido y seco como el mío, y, ahora que lo hiciste, si te vas, voy a tener que llorar mares para poder regarlas, lágrimas que mis ojos no pueden soltar.''
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- Sabes, nunca pensé que el amor a primera vista fuese cierto. - De manera pausada, empecé a subir mi mirada hacia dicho rubio, que miraba mis apuntes, de manera poco discreta.
- Es solo un invento de la poesía, para poder endulzar el sentimiento. - Seguí. La frase me salió con un hilo de voz suave y nervioso. Nunca pensé que un chico pudiese ponerme así de nerviosa con solo dedicarme una mirada, o con su mera presencia. Suspiré suavemente, dejando salir el poco aire que involuntariamente había retenido en mis pulmones, esperando una respuesta del rubio que últimamente era el motivo de mi dispersión de pensamientos.
- Señorita, cree eso porque aún no ha mirado a los ojos adecuados. En cambio, yo, podría convencerla de lo contrario. - Clavó su mirada directamente con la mía. Analicé su rostro en busca de algún signo de burla, o alguna señal, que me hiciera saber que lo que decía era una simple broma, pero lo único que pude divisar fue una leve risa ladina que encajó perfectamente en sus labios.
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Todos los personajes no me pertenecen, a excepción de Katherine y su família y Matthew.
Las imágenes no me pertenecen, solo han sido editadas por mí.
¡Las actualizaciones serán se
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