Todo sucedió muy rápido, en un momento Mo Beijun está discutiendo con su secretario por teléfono mientras conduce a casa desde la oficina, y al siguiente un demente lo estrella con un auto. La siguiente vez que abre lo ojos no está en el hospital sino desnudo y encadenado a una cama. No solo siente las heridas del accidente sino, para su creciente terror, como un desconocido le inyecta un líquido en las venas. -¡Liberarme! -Oh mi Rey, con sabe cuánto tiempo he esperado por esto. El desconocido lo ignora mientras el nauseabundo olor de Qianyuan se espesa en el aire, junto a un olor de menta dulce que desesperadamente Mo Beijun intenta ignorar su orígen. El aire es difícil de respirar y su entrepierna comienzan a empaparse con resbaladizo contra su voluntad. -Que lindo es mi Rey, tan mojado para este humilde sirviente.- Y un dedo tocó su resbaladizo. -¡No! ¡Deja!- Pero fue ignorado de nuevo. El terror de Mo Beijun se convierte en horror cuando finalmente el impacto de lo que va a pasar lo golpe. Sus latidos se aceleran, pero mientras el desconocido lo manosea sin su consentimiento no sabe que ese es solo el inicio de la pesadilla.
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