«Erynthea tiene una misión, en la cual tiene todas las de ganar, pero pasa un improvisto, un error.
Y aunque sea una carga, ella tendrá que cambiar su misión, y aunque en esta nueva misión tenga todas las de perder, no puede rendirse».
Llaman a los mayores científicos del mundo, y les invitan a participar en un juego, sin embargo, no los invitan a ellos, sino, a sus creaciones, a sus experimentos humanos.
El juego será en una isla, una isla tecnológica y abandonada por su antiguo y fallecido propietario. Tiene trampas y creaciones asquerosas que intentaran detener el juego dejándolo sin jugadores, matando a los más débiles e hiriendo a los más fuertes. Y quien llegue al final de la isla, gana.
¿Y que gana? Poder, popularidad, y una tecnología incapaz de ser controlada con facilidad por lo potente que llega a ser.
Pero Erynthea no juega por el poder, ni la tecnología. Tiene una misión, pero... ¿lo conseguirá aún así teniendo ese "error"?
Desde que los Robinson llegaron al vecindario, Nora supo que su vida no sería normal. Se volvió inseparable de Cornelius -un niño genio con ideas imposibles y un futuro brillante por delante-, sin imaginar que, años después, una versión más joven del destino vendría a buscarla... desde el futuro.
Cuando Wilbur, el hijo del ahora famoso inventor Cornelius Robinson, pierde el control de un experimento temporal, un misterioso dispositivo aparece en el pasado... justo frente a Nora. Y al activarlo, su vida se rompe en dos tiempos.
Ahora, atrapados entre lo que fue, lo que es y lo que aún no debería suceder, Nora y Wilbur deberán enfrentar la pregunta que el tiempo no puede responder:
¿Qué pasa cuando te enamoras de alguien que no deberías haber conocido nunca?