Holly Cassidy tenía un problema.
Bueno, varios problemas.
El primero, por supuesto, era el hecho de que había reencarnado. Porque sí, al parecer la muerte no era el final, sino un trámite burocrático con una cláusula de "reinicio inesperado".
El segundo problema era que ahora tenía seis años, lo cual significaba que nadie tomaba en serio sus opiniones sobre economía, filosofía o por qué los adultos tomaban decisiones estúpidas.
Y el tercer problema... bueno, ese se llamaba Neal Cassidy.
El tipo era simpático, sí. Le daba chocolate y no era completamente incompetente, pero había un pequeño detalle: era su papá ahora.
-Holly, ¿quieres panqueques o huevos revueltos? -preguntó Neal, agitando una espátula como si fuera un maestro culinario y no un hombre al borde del desastre.
Holly lo observó fijamente. Este era el hombre que, en otra vida, había sido un personaje de televisión.
-Ambos -respondió con la dignidad de alguien que había pagado impuestos en su vida pasada.
Ser una niña otra vez era un fastidio. Pero si el destino quería jugar con ella, ella jugaría mejor.
El Universo necesita las Piedras del Infinito para sobrevivir: Thanos, en su completa ignorancia, no entiende esto en ninguno de los 14.000.605 futuros que ve Doctor Strange, no ve esto en ninguno de los Universos paralelos en los que va a buscar las piedras.
Entonces el Doctor Strange hace la apuesta más grande de su vida y pone todos sus huevos en una sola canasta.
Y luego entrega la canasta a las manos que, a través del tiempo y del espacio, siempre se encargarán de la protección de la Tierra.
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Anthony Edward Stark cayó al abismo del universo roto en la primavera de 2018 y murió.
Antoinette Evelyn Stark se despertó en su cama en diciembre de 1991 con casi tres décadas de previsión, en un mundo que no recordaba del todo con un único objetivo: salvar el Universo.
yo solo traduzco, el autor original es gravatotempo.