I'M YOURS

I'M YOURS

  • WpView
    Reads 505
  • WpVote
    Votes 11
  • WpPart
    Parts 7
WpMetadataReadMatureOngoing
WpMetadataNoticeLast published Tue, Oct 14, 2025
El deseo crecía con cada encuentro. Cada gesto, cada palabra suya me desarmaba un poco más, pero lo peor de todo era la culpa que me invadía cada vez que mis pensamientos se desbordaban hacia territorios prohibidos. Había momentos en los que nuestras miradas se cruzaban y podía ver en sus ojos algo indefinido, como si el también sintiera aquellos sentimientos abrumadores que al pasar del tiempo se hacían más difíciles de ignorar. No sabía cuánto más podía resistir esta batalla interna. Sabía que si no controlaba mis impulsos, perdería algo mucho más valioso que cualquier deseo momentáneo. Pero cada vez que lo veía, la lucha era más difícil, y temía que un día, no fuera lo suficientemente fuerte para evitar caer en la tentación.
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • Blackthorn
  • Tiene Memoria La Piel
  • 𝐕𝐀𝐋𝐊𝐎
  • Querido Desconocido
  • Mí   ̶G̶R̶A̶N̶ Pequeña Obsesión
  • Excusa Perfecta
  • You saved Me.
  • La obsesión de Adams © |#1| [+18]

Cautelosa, así es como solían describirme, una mujer recelosa pero decidida, con una visión clara de lo que quería. No desperdiciaba mi tiempo en cosas inciertas; la mujer que nunca se dejaba llevar por impulsos, la que sabía cuándo hablar y cuándo dejar que el silencio gobernara. Estas fueron las frases con las que a menudo me elogiaban, asegurando que eran cualidades excelentes, pero yo lo llamaba de otra manera. Cobarde, sí, esa definitivamente era una palabra perfecta para describirme. Tenía un pacto no escrito con la rutina, y la monotonía era mi fiel compañera. Porque la emoción, señores, no es una chispa inofensiva; es un sendero de gasolina esperando la llama que lo encienda todo. Y el fuego... lo odio. Lo temo. Porque ya lo sentí en la piel. Ya bailé al compás de sus lenguas abrasadoras, y cuando terminó, me dejó hecha cenizas. Y ¿saben qué? Fui una estúpida. Pensé que vivir en la seguridad de lo predecible me salvaría. Que si mantenía el ritmo lento y apagado, las llamas no volverían a alcanzarme. Qué ingenua. Lo que nadie te dice es que la rutina es un bosque seco, acumulando suspiros sin pasión, y el aburrimiento, un polvorín esperando una chispa minúscula para devorarlo todo. Y así fue. Evitando el fuego, caminé directo al infierno. Qué irónica es la vida; evitaba el fuego y terminé encontrándome cara a cara con el mismísimo infierno.

More details
WpActionLinkContent Guidelines