"Mi corazón es tuyo" no fue una promesa que hice, sino un sentimiento que nació sin que lo pensara. Al principio, todo era sencillo: la moto, el viento, la sensación de libertad. El mundo desaparecía cuando estábamos juntos, y mi corazón solo latía por él. Pero como todo lo que parece perfecto, pronto comenzaron a asomarse las grietas. Las apariencias no siempre cuentan toda la historia, y lo que comenzó como un viaje de amor se convirtió en una travesía de dudas. Mi corazón, que pensaba entregado sin reserva, comenzó a cuestionarse: ¿realmente es tuyo, o siempre ha sido mío?
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