Dicen que del odio al amor hay un paso... y del amor al odio, otro más. ¿Cómo lo sé? Soy el vivo ejemplo de ello. A veces me pregunto si la felicidad simplemente no está en mis genes. La busco, la intento atrapar, pero siempre hay algo-o alguien-que me la arrebata. Puede durar días, meses o años, pero al final, siempre desaparece.
Y luego está Kain. Alguien que, sin siquiera conoce la felicidad, ha aprendido a sobrevivir sin ella. Una familia disfuncional, un destino que nunca juega a su favor... A veces, la vida no te da la mejor oportunidad. A veces, solo te deja atrapado bajo las sombras del destino.
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