Cuando alguien se va, el vacío que deja duele... pero duele aún más saber que sigue viva y que, aun así, nunca la volverás a ver
Estaba harto de mi vida, atrapado en una cárcel sin barrotes, donde el silencio gritaba más fuerte que cualquier palabra. Al fin libre, el viento helado golpeando mi rostro y el crujido de las ramas secas bajo mis pies parecían ser mis únicos amigos en la etérea noche de bosque, ah, sin olvidarme de ella
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