París, 1982.
En una ciudad llena de luces y sueños, Rickie, un niño delicado e inteligente, intenta comprender el mundo que lo rodea. En una modesta casa de dos pisos ubicada en una bella calle de Montmartre, Rickie vive con sus padres y su hermano mayor, atrapado en la rutina de cada día.
Dylan, un chico alto y de cabello castaño, quien acaba de mudarse frente a la casa de Rickie. Carga con la responsabilidad de cuidar a su hermanita menor, mientras su padre trabaja.
Sus caminos se cruzan en medio de clases en fríos días de otoño, creando un lazo de amistad que desafía lo que ambos creían conocer.
Pero Rickie, temeroso a ser juzgado, se debate entre aceptar sus sentimientos o reprimirlos.
Entre la escuela, sus sueños y paseos bajo el cielo de París, Rickie enfrentará la pregunta más difícil de todas:
¿Estará dispuesto a revelar lo que siente?
Asher pensaba que tenía una vida perfecta. Era el mejor en su equipo de hockey, tenía las mejores notas en la universidad y un grupo de amigos que parecían serle fiel.
Pero cuando conoce a Skye, la hermana de uno de sus mejores amigos cree que la chica está loca. Tiene una actitud tan dura que es difícil de romper y suele irritarlo todo el tiempo desde que se ha mudado a vivir con su hermano y él.
Y cuando los chicos del equipo le proponen que no conseguiría conquistar a alguien como Skye, lo ve como un reto que está dispuesto a jugar, una apuesta para conquistar el corazón de alguien como Skye es suficiente para que Asher acepte, pues es demasiado competitivo y no está dispuesto a perder su puesto en el equipo de hockey y pasarse el resto del año en la banca como le han apostado.
Sin embargo, a medida que conoce a Skye, Asher se da cuenta que la chica es todo lo contrario a lo que le ha tratado de demostrar, conquistarla no parece tan complicado como pensaba y el corazón de ella no parece ser el único en juego.