Para Dick Grayson, la revelación había sido como lanzarse desde un rascacielos sin cuerda de seguridad. Había saltado al vacío con la esperanza de encontrar alas en el camino, y para su sorpresa, las encontró en los brazos de Wally West. Salir del clóset ante su familia, amigos y el mundo entero fue un acto de valentía que lo llenó de alivio, pero también de incertidumbre. La luz de su nueva relación brillaba con fuerza, aunque aún debía acostumbrarse a la forma en que iluminaba cada rincón de su vida.
Jason Todd, en cambio, no sentía la necesidad de revelar nada. Su identidad no era un secreto, pero tampoco una bandera que quisiera ondear. Para él, ser gay era simplemente un hecho, una verdad que no requería explicaciones ni declaraciones públicas. Artemisa, Roy y Bizarro lo sabían, y con eso bastaba. En un mundo donde su vida ya estaba definida por balas, sangre y sombras, agregar etiquetas innecesarias le parecía un lujo que no podía permitirse.
Pero la vida tenía una forma cruel de exponer lo que uno más quería ocultar. Mientras Dick se acostumbraba a vivir bajo los reflectores, Jason se aferraba a su privacidad con uñas y dientes. Sin embargo, cuando las circunstancias los obligaron a enfrentarse a sus propias verdades, ambos descubrieron que, al final, la identidad no se trataba de quién sabía, sino de quién se atrevía a vivir con ella sin miedo.
En una Gotham donde la jerarquía de castas define más que el poder, ser un Omega es sinónimo de vulnerabilidad. Jason Todd lo sabía bien. Después de su trágica muerte y su resurrección en el Pozo de Lázaro, su casta se manifestó: un Omega en un mundo que nunca fue amable con los que portaban ese título. Pero Jason no iba a permitir que esa verdad definiera quién era.
Regresó a la Batfamilia bajo el manto de Red Hood, ocultando su naturaleza y fingiendo ser un Beta. Rodeado de Alfas dominantes con parejas perfectas-Dick con Wally, Bruce con Clark, Tim con Conner, e incluso Damian explorando su vínculo con Jon-Jason se mantuvo al margen, un lobo solitario atrapado en su propia mentira.
Lo que nadie sabía era que su corazón había pertenecido a Dick Grayson desde los días en que compartían el manto de Robin. Un sentimiento enterrado bajo capas de orgullo, dolor y rabia. Fingir ser un Beta era su escudo, la única forma de encajar sin revelar su mayor debilidad... o lo que Gotham consideraría como tal.
Pero los secretos no pueden permanecer ocultos para siempre. Y cuando las circunstancias lo arrinconen, Jason tendrá que decidir si seguir escondido tras la máscara del Beta o aceptar quién es realmente, sin importar las consecuencias.
Bajo la Máscara del Beta es una historia de identidades ocultas, amores silenciados y la lucha interna por aceptar la propia vulnerabilidad en un mundo que glorifica la fortaleza. Aquí, la verdadera batalla no está en las calles de Gotham, sino en el corazón de Jason Todd.