Pau había recibido incontables golpes a lo largo de su vida: patadas en la espinilla, rodillazos en el abdomen, codazos en la cara... Pero nunca ninguno le había dolido tanto como aquel. Héctor. A Héctor le gustaba una chica. Eso lo hacía sentir mal, y lo peor era que ni siquiera sabía por qué. *** TODO FALSO, no busco ofender ni dar por hecho la sexualidad de los protagonistas.All Rights Reserved