Rody danza en la sombra de Vincent,
ojos hambrientos, devoción hirviente.
Su risa es un eco en la mesa vacía,
su amor, un cuchillo afilado y silente.
Vincent observa, con manos de hielo,
el deseo que arde en el pecho ajeno.
Sonríe, juega, se deja adorar,
saborea el control como un vino añejo.
Rody suplica con un susurro roto,
con dedos temblorosos en la piel prohibida.
Vincent lo bebe, lo toma, lo esculpe,
un plato exquisito, sin más salida.
Es amor, dice Rody, es amor, insiste,
pero Vincent solo prueba y se marcha distante.
Una receta perfecta de dulce y veneno,
de un hambre que nunca podrá saciarse.
(foto no mia para que no jodan dijo el simio, me parece estúpido hacer otro libro sabiendo que aún no he terminado el mío y eso que le faltan dos capítulos pero ya que...solo es mi esquizofrenia y solo disfruten🌹✨)
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