Giyuu y sus cachorros son despreciados y maltratados en San Valentín debido a su linaje como hijo de Muzan. Los Pilares lo golpean, lo humillan o lo ignoran, mientras que sus cachorros también sufren discriminación y abuso. Ana y Tina son las únicas que lo defienden, pero también son atacadas por ello.
Sin embargo, en un giro inesperado, algunos Pilares comienzan a cambiar. Shinobu, Sanemi e Iguro le dan pequeños regalos a Giyuu, insinuando un arrepentimiento. Luego, Akaza, Kokushibo y Doma también le entregan obsequios, causando sorpresa entre los cazadores.
Finalmente, Sanemi admite su error y, junto con Shinobu e Iguro, intenta reconciliarse con Giyuu. Los cachorros lo abrazan en un emotivo momento, mostrando su apoyo incondicional. Los Pilares los observan en silencio, y por primera vez, Giyuu siente que tal vez ya no está solo.
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