HATE PASSION / Se-mi

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WpMetadataNoticeLast published Mon, Mar 17, 2025
Juegos de supervivencia, poca probabilidad de de vivir pero es raro como una persona puede hacer que quieras y puedas hacer hasta lo imposible por salir viva Puede ser que para algunos no sea raro pero para Se-mi si lo es y más cuando la conoce a ella que no sabe por que no la puede dejar de ver y pensar y eso la frustra y más por que para ella es una "molestia" Por otro lado esta Min-seo que ella está acostumbrada a ser muy amada por las personas, pero claro todo tienes su primera vez y ella se pregunta, ¿por qué es así conmigo?
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Min-Ji llevaba meses sobreviviendo con trabajos mal pagados, intentando mantenerse a flote en una ciudad que parecía querer aplastarla a cada paso. Antes de trabajar en la tienda, había sido asistente en una escuela guardería, un empleo que le gustaba, pero que perdió cuando un padre influyente la acusó falsamente de maltrato. Sin pruebas para defenderse, la despidieron de inmediato, dejándola sin su única fuente de ingresos. Sin dinero, empezó a atrasarse en el pago del alquiler del pequeño departamento donde vivía. Las deudas se acumulaban, y con cada mes que pasaba, los intereses crecían como una sombra imposible de disipar. Pero lo peor de todo no era la falta de dinero; era la soledad. Ahora, su situación empeoraba. A pesar de trabajar largas horas en la tienda, el salario apenas le alcanzaba para comer y pagar una fracción de lo que debía. Y para colmo, ese día todo se había derrumbado. Una de sus compañeras la había acusado de robar dinero de la caja registradora. Por más que intentó defenderse, el gerente no quiso escucharla. Su compañera era más convincente, más astuta, y al final, Yuna terminó con sus cosas en una bolsa de plástico, sin empleo y sin la posibilidad de pagar su próxima deuda. Desorientada, caminó sin rumbo hasta la estación del metro. El bullicio de la gente apresurada no hacía más que acentuar su propia desesperanza. Se sentó en una de las bancas de metal, con la mirada perdida, preguntándose cómo había llegado hasta ese punto. Fue entonces cuando un hombre de traje se acercó. Su presencia era imponente, su expresión impenetrable. Se inclinó ligeramente hacia ella y, con voz pausada, le hizo una oferta: - la tarjeta en su mano. No entendía lo que acababa de pasar, pero una cosa era segura: su vida estaba a punto de cambiar

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