Eres tan afortunado. ¡Qué envidia! Vivir con esos dioses, qué privilegio. ¿Cómo puedes vivir con ellos? ¿Podrías conseguirme su número de teléfono? Esos son solo algunos de los comentarios con los que he tenido que lidiar desde que Juanjo y Javier Bona crecieron y se convirtieron en el sueño húmedo de muchas personas. Aunque no seamos familia, ellos han estado en mi vida desde siempre y ahora son los responsables de muchos suspiros. Mucha gente me envidia, cree que mi vida es perfecta, pero están muy equivocados. No conocen mi historia. Nada es tan fácil y simple en la vida de alguien como yo.
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