«El Espíritu Santo me inundó, por fin, y escuché profecías provenir del cielo, del aire, del mar, de tus labios. Tu voz y la de Dios pasaron a entremezclarse, y quizá, por un instante, dudé cuál era cuál.»
Siempre tuve la impresión de que ser ía a primera vista, estaba segura de que reconocería al instante al amor de mi vida pero como siempre la vida jamás te da lo que esperas si no a quien menos esperas.