Arkhan lo tuvo todo: poder, conocimiento prohibido, la promesa de la eternidad al alcance de sus manos. Pero cuando la entidad con la que pactó fue destruida, su sueño de inmortalidad se desvaneció en un instante. La desesperación lo consumió como un fuego hambriento, llevándolo a un abismo de alcohol, miseria y autodestrucción. Solo, sin riquezas ni magia que lo protegieran, terminó golpeado y abandonado en la nieve, esperando un final que nunca llegó. Pero una campesina lo rescató, experimentando la bondad. ¿Seguirá siendo el mago temido que una vez fue, o aprenderá a vivir la vida sencilla de la granja?