"Todo es amor. Con el amor llega la comprensión.
Con la comprensión llega la paciencia.
Y entonces el tiempo se detiene.
Y todo es ahora."
Lazos de amor, de Brian Weiss.
Olivia creía en el amor, claro que lo hacía. Había crecido con las historias de amor más populares de la literatura. Amaba la idea de amar y ser amada más aya de lazos familiares o de amistad, pero tenía una idea errónea del amor.
Creía que este debía ser calmo, tranquilo, como una laguna, bello y mágico, como cientos de flores y árboles al rededor de esa laguna.
Creía que debía ser tranquilo y solo traer paz a su vida.
Pierre por otro lado, creía que el amor debía ser intenso, lleno de movimiento, como el mar mismo, creía que si no era así, entonces no era amor. Porque todo en su vida era intenso, ¿cómo podría ser el amor diferente?
Ambos estaban equivocados. Pero también estaban en lo cierto.
El amor era intenso, si, te sacudía y movía todo tu mundo, dejándolo irreconocible, pero también era tranquilo, como una simple conversación o como un silencio mientras se mira a la nada disfrutando solo de la compañía.
El amor tenía altos y bajos, a veces era el mar, ruidoso, turbulento, aterrador, te ahogaba... pero otras veces era esa mágica laguna en la que se respira calma y tranquilidad, en la que te sientes seguro y cómodo.
Pero tanto el mar como la laguna son hermosos, si sabes mirarlos bien, y en eso ambos coincidían.
Eran de mundos opuestos, con ideas opuestas, pero el destino conspiró para hacerlos encontrarse, para que sus caminos se chocarán, y aprendieran a disfrutar de la realidad del otro, conociendo a fondo el mundo y la vida, y aceptandolo.
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