Olivia es la chica que todos quieren ser. Viene de un pequeño pueblo donde la vida transcurre lenta y las apariencias lo son todo. Sus padres, sobreprotectores hasta la exageración, nunca le han permitido salirse del molde, y claro, siendo tan guapa, nadie esperaría menos de ella. Pero dentro de Olivia hay algo que no encaja, una sensación de vacío que ni siquiera ella sabe nombrar.
Lara, por otro lado, es todo lo contrario. En su pequeño pueblo de 500 habitantes, es la chica tomboy que nunca ha tratado de encajar, y no ha tenido que lidiar con demasiadas expectativas... excepto las de sus padres, que están demasiado ocupados en sus propias vidas tras la separación. Para Lara, la familia nunca ha sido el refugio que debería ser.
Cuando ambas se mudan a una ciudad universitaria de 96000 habitantes, con la promesa de libertad y nuevos comienzos, el choque de sus mundos es inevitable. Y es que, de repente, lo que parecía imposible se convierte en un deseo palpable: se gustan, se atraen, y aunque ninguna lo tenía planeado, lo que empieza como una amistad se transforma en algo mucho más grande.
Pero, como todo en la vida, no va a ser tan fácil. Las presiones familiares, el peso de lo que se espera de cada una y las heridas que cargan desde sus pueblos las persiguen. Las dudas, los miedos y el qué dirán se convierten en barreras enormes que hacen que todo tambalee.
El amor es lo único claro entre tanto caos. Pero ¿será suficiente para derribar los muros que han construido sus familias y la sociedad a su alrededor? Olivia y Lara están a punto de descubrirlo, porque en el fondo, amar a alguien siempre es ir a contracorriente.