𝐀𝐌𝐎𝐑𝐄 𝐌𝐈𝐎 | 𝐂𝐇𝐀𝐑𝐋𝐄𝐒 𝐋𝐄𝐂𝐋𝐄𝐑𝐂
Destellos dorados, que parecen bailar al compás de dos corazones entrelazados, cada mirada compartida, cada leve roce, se vuelve una declaración de amor, en donde el tiempo se detiene en ese instante, y el universo entero parece conspirar para tejer un romance eterno.