Había una vez una chica que no sabía expresarse con los demás. Un día, decidió escribir cartas para ella misma; cada carta era un poema, ecos, ecos de su corazón, sus pensamientos, duelo, angustia, sus muestras de amor y cariño: Ecos de Esperanza. Que no había compartido con nadie, solo con ella misma. Y tenía esperanza de que un día, estas cartas ya no serían solo para ella y que, por fin, podría decirle al mundo lo que sentía y no tendría que cargar por siempre con ese peso.
Poemas o cartas sueltas que en algún momento describieron mi vida, mis pensamientos y sentimientos. Uso el verso libre.
Solo es poesía, solo expresión y libertad de las cadenas de la sociedad por un rato.
No pretendo influir en nada ni que nadie se identifique.
Cada vez mejoro con esto
siguiendo mi trayecto,
mis ideas fluyen mejor en mi cabeza
y con mis manos a palabras de traslucen
y quedan en papel suelto
con el tiempo.